15 febrero 2007

Carnavalito!!

Febrero es el mes de los carnavales, esas celebraciones públicas -lúdicas y algo excesivas- que algunos afilian a eventos tan antiguos como las fiestas paganas griegas y romanas. Es que entonces como ahora, el tiempo de carnaval es tiempo de libertades, de hacer todo lo que normalmente está vedado, de profanar lo sagrado y de subvertir lo establecido.
Celebrar carnaval implica fomentar el juego, el placer y el encuentro entre personas de distinta procedencia en un espacio que mezcla a todos.
Se sabe que el cristianismo, en los primeros años de nuestra era, permitió el carnaval como plazo de distensión y relajamiento que aliviaba a los creyentes de la moralidad y la austeridad severas que les imponía como conducta durante todo el año, especialmente en la Cuaresma.
Por eso la fecha del carnaval tiene una relación directa con la de Semana Santa. Martes de Carnaval (uno de los días que se celebran) es el día anterior a Miércoles de ceniza, día de comienzo de la Cuaresma -40 días antes del Domingo de Ramos, que a su vez es el domingo anterior al Domingo de la Resurrección.
A lo largo y ancho del mundo, el carnaval se festeja de formas diversas. El disfraz suele ser un elemento constante, y tampoco faltan los desfiles y las fiestas en la calle. Hay ciudades que han llegado tan lejos en sus festejos que ya se han convertido, para esta fecha, en destino turístico. Los lugares que se destacan especialmente por tener fiestas de Carnaval son Río de Janeiro (¿o mais grande do mundo?), junto con -también dentro de Brasil- Salvador de Bahía y Olinda.
Otro expresión célebre del carnaval se da en Oruro, Bolivia. Allí los festejos son muy populares, y manifiestan -en notable sincretismo- tanto la cultura andina, como la hispana y la católica.
Siguiendo con Sudamérica, Uruguay es también uno de los países que festeja el Carnaval con ganas. Allí es la fiesta popular por excelencia y la más larga del mundo, si pensamos en sus cuarenta días de duración. En Argentina, la región del Litoral es la que se apropió con más intensidad del Carnaval. Sus comparsas -que compiten entre sí todo el año- son de estilo carioca y atraen a miles de turistas a las ciudades de Concepción del Uruguay, Gualeguay, Gualeguaychú y Corrientes, en los meses de enero y febrero. Algunos de sus miembros se animan incluso a participar en otros terrenos, como ocurrió con Evangelina Carrozo cuando, vestida con pocos centímetros de tela y rebosante de brillos, se presentó en la última Cumbre en Viena, que reunía 60 jefes de Estado, para pedir por el caso de las papeleras sobre el río Uruguay. Pero si vamos a hablar de carnavales célebres, hay que pasar al Viejo Continente, en donde Venecia se lleva el primer puesto. Tal vez las góndolas negras, la arquitectura antigua, palaciega y la mágica disposición de la ciudad aportan un escenario teatral a todo el festejo, y eso sea lo que explique su enorme éxito.
En Alemania, Colonia, Düsseldorf y Múnich son reconocidas por sus celebraciones de carnaval, desfiles y decoraciones urbanas. (Y por la enorme cantidad de litros de cerveza consumidos, por supuesto) Sin embargo, no todo pasa durante los festejos, algunos dan la nota hacia el final. En España -o al menos en varias de sus ciudades- celebran, en el día previo a Miércoles de ceniza, el Entierro de la Sardina, simbolizando así la prohibición de comer otro tipo de carne durante los días que siguen. El festejo consiste en una parodia que simula el paso de un cortejo fúnebre en honor a la sardina (una enorme figura de cartón pintado). La procesión recorre el pueblo para terminar en la playa o avenida que bordea el mar, donde se lanzará la sardina para devolverla al agua y cerrar así el ciclo carnavalesco hasta el próximo año.